jueves, 3 de diciembre de 2015

Vertigo (Vértigo, De entre los muertos) - 1958



Argumento: El detective retirado John “Scottie” Ferguson (James Stewart) recibe el encargo de seguir a Madeleine (Kim Novak), la esposa de un antiguo conocido quien estaría bajo la influencia maligna del espíritu de su bisabuela Carlota Valdez. Scottie, enamorado de Madeleine, no puede salvarla cuando ésta cae desde lo alto de un campanario al cual el héroe no pudo seguirla a causa de su miedo a las alturas. Tiempo después Scottie encuentra la oportunidad de recrear a su amada cuando conoce a una joven muy parecida a Madeleine.-
Bien… pasamos a palabras mayores… Vertigo es la gran obra maestra de Mr. Hitchcock, su película más compleja y personal y posiblemente la más estudiada y comentada. Por ello no pretendo hacer un comentario innovador sino simplemente señalar algunos aspectos que llamaron mi atención y cometer, en el camino, gran cantidad de spoilers.-
Visualmente, Vertigo abunda en elementos que cuentan la historia de acuerdo al estilo del director. Su habilidad para desarrollar la trama en términos de “cine puro” es más notoria aquí que en ninguna otra película (sonora, claro), toda vez que muchas de las escenas compartidas por Scottie y Madeleine o Judy (también interpretada por Kim Novak) carecen de diálogo. Y aún en aquellos momentos en los que necesita del diálogo, Mr. Hitchcock continúa utilizando los encuadres, la iluminación, el color y el lenguaje corporal de sus actores para comunicar sus ideas. Uno de los que más se destacan entre estos elementos es el magnífico uso del color. En la primera escena, en la cual Scottie y otro policía persiguen a un delincuente por los techos de San Francisco, la fotografía es muy oscura gracias a lo cual resaltan en el fondo luces de neón verdes y rojas. Estos colores (asociados frecuentemente con las señales de avanzar y detenerse pero también con lo fantasmagórico y lo diabólico) son utilizados dramáticamente por el director a partir de la presentación de Madeleine en el restaurante Ernie’s, sobre todo para vincular a los personajes a lo largo de la película y para evocar la sensación de peligro de aquella primera escena. Así, cuando comenzamos a conocer a Scottie lo vemos en el departamento de Midge (Barbara Bel Geddes), una antigua amiga y ex prometida de Scottie, un espacio en donde los colores son mayormente neutros, como lo son también los del vestuario de los personajes (excepto en la escena en la que Midge juega una broma pesada a Scottie, en la cual ella viste un saquito rojo). Luego de esta escena Scottie se reúne con Gavin Elster (Tom Helmore), el esposo de Madeleine, en el despacho de éste decorado con algunos elementos de color rojo: las alertas de peligro comienzan a insinuarse. Como Scottie se muestra renuente a aceptar la historia de Elster (es decir, que su joven esposa es perseguida por el espíritu de un antepasado), es citado a un restaurante en el que podrá conocer a Madeleine. Es aquí en donde el rojo y el verde verdaderamente explotan en las paredes y en el vestido de Madeleine y es que Scottie tal vez nunca vuelva a estar en mayor peligro como en este primer encuentro con Madeleine. Más adelante, cuando Scottie finalmente logre transformar a Judy en Madeleine, ésta emerge en medio de una fortísima luz verde (justificada por un cartel de neón ubicado junto a su ventana) que parece traerla del mundo de los muertos en una situación también peligrosa para Scottie. Lo más curioso es que el departamento de Scottie, que conocemos cuando él rescata a Madeleine de un intento de suicidio en la bahía de San Francisco, también tiene notas de rojo y verde como si Mr. Hitchcock quisiera mostrarnos que el peligro ya anidaba en él y su encuentro con Madeleine estaba destinado a suceder…
Otro de los elementos visuales utilizados por el director está dado por los encuadres elegidos. La mayoría de los planos  están filmados desde una altura superior o inferior al nivel del suelo, con lo cual durante la mayor parte del tiempo tenemos una sensación de incomodidad e inestabilidad similar a la que produce el vértigo que padece Scottie. Esta sensación es llevada al máximo con el efecto utilizado por Mr. Hitchcock para representar el punto de vista de Scottie cuando siente vértigo (el zoom hacia adelante combinado con el movimiento hacia atrás de la cámara) y durante la célebre secuencia de la pesadilla de Scottie. Los encuadres usados revelan además el juego de fuerzas y dominación que los personajes ejercen unos sobre otros cuando éstos son colocados a diferentes alturas: Elster sobre Scottie, Scottie sobre Judy, Carlota Valdez sobre Madeleine.-
Y sobre todo, aquí más que en ninguna otra película, Mr. Hitchcock repite los planos de sus personajes de perfil. Madeleine y Judy aparecen frecuentemente en esta posición, pero también Midge, y ello refuerza el juego de dualidades que propone la película: una imagen de perfil muestra un lado mientras esconde el otro y eso es precisamente lo que hacen, con mayor o menor intensidad, las mujeres en Vertigo. El aspecto de la dualidad también es expresado visualmente a través de la utilización de los espejos en los que Madeleine y Judy se reflejan con frecuencia y mediante la reiteración de posturas. En varias oportunidades Madeleine y Carlota, Madeleine y Judy y Midge y Carlota se sientan en poses similares o repiten conductas y llevan a Scottie a repetir los gestos o las frases que antes destinó a otra mujer. En lo argumental, existe también una identificación entre Scottie, Elster y el amante de Carlota en la forma en que los tres elevan a sus mujeres a lo más alto para luego dejarlas caer, tanto literal como metafóricamente.-
Hay, además, otra dualidad en la película menos manifiesta pero igualmente potente, y es aquella que une a Scottie con Mr. Hitchcock: ambos toman a una mujer y la moldean, la transforman de acuerdo a su fantasía, a su ideal de perfección en una búsqueda que sólo puede terminar con la anulación de la mujer y la desolación del hombre porque el sueño dura poco: eventualmente el objeto de adoración comete algún error, su personalidad se escapa por alguna grieta y sobreviene el desastre...
En cuanto a su estructura, la película tiene claramente dos partes: la primera llega hasta los eventos inmediatamente posteriores a la muerte de Madeleine (la investigación por su muerte y el colapso nervioso de Scottie) y la segunda cubre la relación entre Judy y Scottie. Sin embargo, ambas partes no están desconectadas sino vinculadas por la continuidad en el uso de elementos estéticos (el color, la reiteración de posturas, etc). En la transición entre ambas partes Mr. Hitchcock nos muestra un paneo sobre la ciudad de San Francisco, tan apacible que nos da la sensación de que pasó mucho tiempo desde el colapso de Scottie y que las cosas ahora marchan mucho mejor. Sin embargo, claramente nada ha mejorado. Scottie ya no está en estado catatónico pero bajo su aparente normalidad continúa obsesionado por el recuerdo de Madeleine. La aparición de Judy le da una nueva oportunidad pero también lo aísla: ya no se reúne con Midge, todo su tiempo está dedicado a la reconstrucción de Madeleine. En esta segunda parte es cuando el director construye el suspenso de Vertigo. Hasta aquí, la historia es de misterio, pero después del encuentro entre Judy y Scottie, Mr. Hitchcock decide que es tiempo de que como espectadores sepamos más que el héroe: Judy es Madeleine, o al menos quien se hace pasar por Madeleine (en realidad nunca conocemos a la verdadera Madeleine Elster). El comienzo del tercer acto vuelve a engañarnos: luego de la escena más hermosa de la película, en la cual Judy finalmente se convierte en Madeleine sigue un fundido a negro y una nueva escena de aparente normalidad entre Judy y Scottie. Por un par de minutos vemos lo felices y enamorados que están y de pronto Judy se delata al colocarse un collar que Carlota Valdez lucía en su retrato. Mr. Hitchcock dijo a M. Truffaut que “en la película, hay una mujer que se da cuenta de que este hombre la desenmascara poco a poco”. En este sentido, el uso del collar sería el último acto de revelación que Judy completa inconscientemente. La única explicación que encuentro para la torpeza de Judy es su propia naturaleza autodestructiva, la misma que la llevó a aceptar dos veces ser convertida en alguien más, negando su individualidad y finalmente la misma que la deja ser llevada de nuevo a lo alto del campanario en el desenlace de la película (¡esos pies que no se resisten!).-
Algo que me pareció interesante en este visionado es el papel de Midge, que funciona aquí como una suerte de “madre buena”, una de esas figuras maternales excepcionales en la filmografía de Mr. Hitchcock: tiene buenas intenciones (románticas, en última instancia) pero es totalmente ineficaz para salvar a Scottie y termina por abandonarlo a su suerte (dicho sea de paso, ¿por qué no volvemos a verla tras la internación de Scottie? ¿Nunca se enteró de que su amigo había salido del sanatorio? ¿Él le pidió que ya no lo viera más?).-
Y otro detalle atrapante es la cuestión de la sexualidad y la gran cantidad de símbolos que la película contiene en este sentido. Mr. Hitchcock y M. Truffaut concluyen en su diálogo que Vertigo es la historia de un hombre que quiere hacer el amor con una mujer muerta. Con todo respeto hacia ambos, yo no creo que eso sea exactamente así. Tal vez se me esté escapando algo, pero no veo que la atracción de Scottie por Madeleine/Judy se deba a que está recreando a una muerta. En efecto, eso podría ser cierto en el caso de Judy, pero Scottie queda cautivado por Madeleine antes de su muerte, y no precisamente por la influencia de Carlota por quien el héroe no siente mayor interés. Y en relación con el tema de la necrofilia, uno de los aspectos más comentados sobre Vertigo y que se cimenta en la trama de la novela en la cual está basada la película (D’entre les morts de Pierre Boileau y Thomas Narcejac) es el de la impotencia sexual de Scottie. En esa línea, la imposibilidad de Scottie de consumar su amor con Midge o con Judy como mujeres “con vida” se debería a ello mientras que la naturaleza etérea e inalcanzable de Madeleine no le representa demasiados desafíos o compromisos para él a diferencia de las presencias más concretas y, llegado el caso, demandantes de otras mujeres… De nuevo, tal vez peque de inocente pero no veo ese enfoque en la película. Sí creo que lo que seduce a Scottie es esa naturaleza de Madeleine y que lo que frena su deseo es la culpa y la desesperación por ver que se le escurre entre los dedos sin poder hacer nada para salvarla (es decir que yo entiendo que su impotencia es de otra clase). Una vez perdida Madeleine, es su recuerdo ideal lo que le impide concretar su amor por Judy (los propios personajes se refieren a ello en una escena conmovedora en la que una Judy angustiada le reclama a un Scottie igualmente angustiado que no quiere tocarla), pero una vez terminada la transformación ya no queda ninguna barrera, Scottie puede amarla romántica y físicamente, y yo creo que lo hace.-

Las actuaciones hacen esta película. Mr. Hitchcock sabía bien que James Stewart aportaba emoción a un film pero aquí lo demuestra definitivamente. Su desesperación en aquella escena en la que Judy finalmente se convierte en Madeleine es palpable y dolorosa (bueno, todo en esa escena es maravilloso, el movimiento de la cámara, la música de Bernard Herrmann, Kim Novak, la idea de que el amor de Scottie por fin podrá consumarse). Stewart compone el personaje de Scottie con mucha sinceridad, con todas sus debilidades y anhelos insatisfechos. Recuerdo haber leído por allí que Mr. Hitchcock habría atribuído el fracaso comercial de la película al aspecto cansado del protagonista pero no coincido: su interpretación me parece de las más conmovedoras. La participación de Kim Novak es una de las anécdotas acerca de Vertigo. Es bien sabido que el director quería que Madeleine/Judy fuera interpretada por Vera Miles y que el embarazo de la actriz hizo que Mr. Hitchcock la reemplazara sin querer esperar a que estuviera nuevamente disponible. Debido a ello, cuenta la leyenda, el director habría sido duro con Novak, haciéndole experimentar los sentimientos de Judy, la “otra” mujer que no logra imitar a la ideal. Incluso en su diálogo con M. Truffaut Mr. Hitchcock no es demasiado amable con su protagonista femenina. Yo encuentro que Novak está genial. No estoy familiarizada con su carrera, pero me atrevo a decir que su doble rol en Vertigo debe estar en lo más alto porque es difícil que haya podido superarlo. El elenco secundario se completa con Barbara Bel Geddes, de mucha sensibilidad en su rol de “segundona” maternal y Tom Helmore, otro de esos villanos hitchcockianos refinados y elegantes.-
El cameo de Mr. Hitchcock es muy fácilmente identificable: pasa caminando delante del astillero de Elster llevando el estuche de una trompeta.-
Vertigo fue editada en DVD en Argentina como parte de la excelente “Colección Hitchcock” a la que me referí en otras entradas. Me temo que en la actualidad está agotado, pero igualmente lo recomiendo. La calidad de la imagen y el sonido es maravillosa (¡la música de Herrmann!), tiene subtítulos en español y se completa con un documental sobre la restauración de la película y con un audiocomentario, todo ello también con subtítulos. Además, como nota aparte, fue la primera película de Mr. Hitchcock que tuve en DVD, y uno de mis primeros DVDs, de modo que le tengo un cariño especial.-


18 comentarios:

  1. Guauuuu, mi querida Bet, qué disfrute leer este texto sobre una película tan compleja y a la vez increíblemente bella de Hitchcock. Tu análisis es interesantísimo y lleno de ventanas, puertas abiertas y lecturas sorprendentes. Para mí es otra de esas historias de amor extremas, apasionadas, imposibles, oscuras y destructoras. Y el gran drama del personaje de James Stewart es que se enamora de una mujer que no existe, que nunca ha existido...
    ... Qué película más imposible y hermosa... y aparece además en otra película que adoro 12 monos de Terry Gilliam, donde se narra otra historia de amor trágica e imposible.

    Besos etéreos
    Hildy

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    1. ¡Gracias queridísima Hildy! Me sucedió que esta vez vi la película como nunca antes lo había hecho, encontré un montón de cosas nuevas después de tantas y tantas veces de verla. El personaje de Stewart es desgarrador, pero la pobre Judy... esas escenas en las que todavía se resiste a ser transformada (nuevamente) en Madeleine son durísimas, lucha con todas sus fuerzas pero vuelve a ceder. Anoté algunas pelis de Kim Novak en mi lista de pendientes, entre ellas una comedia que hizo con Stewart después de Vértigo. Se me ocurre que debe ser una delicia verlos juntos de nuevo pero más distendidos.-
      ¿Sabés que todavía no he podido ver 12 monos? Hace mil años atrás, cuando salió en VHS, empecé a verla y no pude terminarla (ya no recuerdo porqué) y desde entonces nunca más tuve oportunidad. Creo que voy a ir a alquilarla así me saco de encima este asunto pendiente.-
      Un beso grande, Bet.-

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  2. ¡Me enamoré de una bruja (Bell, Book and Candle)! Es una película muy linda... Ya verás lo que significa que las brujas lloren... Pero sabes cuál me encanta de Kim Novak: Un extraño en mi vida (Strangers When We Meet, 1960) con KirK Douglas. También es de Richard Quine. Este director estaba perdidamente enamorado de ella. Y se nota. En las dos Kim está bellísima.
    Ya me contarás qué te parece 12 monos. Yo tengo especial predilección por cómo cuenta esta historia.

    Beso
    Hildy

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    1. ¡Sí es esa, Me enamoré de una bruja! La otra no se consigue por ahora, tal vez más adelante la editen. Justamente hoy es el 99° aniversario de Kirk Douglas y seguro que el año que viene reeditan muchas de sus películas. ¡Qué bueno pasarse títulos así!
      Un beso grande, Bet.-

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  3. ¡Cambio de año, cambio de look! ¡Me gusta!

    Beso
    Hildy

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    1. ¡Gracias! Lástima que no logré hacer cambio de entrada, jaja. Las reuniones familiares de Año Nuevo no me dejaron tiempo de terminar la entrada de "Con la muerte en los talones" pero ya estoy en ello.-
      Muchas gracias por todo tu apoyo, un beso grande, Bet.-

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  4. Estimada Bet: hace tiempo publiqué en mi blog alterno “Con escapulario ajeno”, este artículo del crítico y director Eric Rohmer sobre “Vertigo” que había olvidado. Revisando mis cosas lo encontré e inmediatamente pensé en usted. Aquí le envío el enlace, esperando le sea de provecho. http://conescapularioajeno.blogspot.com/2014/01/la-helice-y-la-idea-por-eric-rohmer.html

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    1. Perdone la demora en contestar, estimado Franklin, pero quería asegurarme de si tengo o no ese texto en un libro que recopila diferentes artículos. Todavía no me hice de un momento para buscarlo, cuando lo descubra le dejaré mis comentarios en su blog. Muchas gracias por compartirlo conmigo, "Vertigo" sería mi película favorita de Hitchcock si "Notorious" no existiera... y tal vez si tampoco existiera "39 escalones"... en cualquier caso, está entre mis tres favoritas, aunque "Vertigo" está hecha de otra cosa, forma una categoría en sí misma.-
      Le mando un abrazo, Bet.-

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    2. De acuerdo, Mi apreciada Bet; aunque me parece que se emparenta con "Rebeca" ,que sería como la precursora del género, que no es thriller ni comedia amorosa de suspenso sino melodrama psicológico, a mi modo de ver. Rohmer tiene un libro sobre Hitchcock escrito a cuatro manos con Claude Chabrol, anterior a la entrevista de Truffaut. Gracias por su comentario.

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    3. Correcto, ese es el libro que tengo y efectivamente, contiene ese texto. Rebeca y Vértigo comparten el tema del efecto de los muertos sobre los vivos, que tal vez sea una variante del conocido tema hitchcockiano de la madre, la máxima expresión de ese poder del cual no se puede escapar está dada por el hecho de que el elemento opresor sea el recuerdo persistente de los muertos. Y Psicosis enlaza ambos temas, estoy recordando mientras escribo.-
      Me ha hecho recordar que hace un tiempo le escribí que tenía ganas de volver a escribir algo sobre Hitchcock y finalmente no lo cumplí. Estoy sumergida en el cine mudo, descubriendo películas nuevas, pero tal vez combine ambos aspectos y escriba sobre alguna de las primeras películas de Hitchcock...
      Gracias a Ud. por pasar por aquí.-
      Bet.-

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  5. Estimada Bet: me va a perdonar que hoy me ponga confidencial, pero el asunto lo justifica.
    Cuando comencé a escribir en el blog, mi hijo, ya emigrado, me hizo colocar en un cuadro una frase de Plinio el Viejo, para que no me desanimara, o si lo hacía que con ánimo o desánimo no dejara de escribir. La frase es Nulla die sine linea (ni un día sin una línea)
    Un evento vascular cerebral (EVC) antiguamente llamado Accidente cerebro-vascular (ACV) me dejó fuera de juego en en marzo de este año, con lesiones en lóbulo occipital que me ocasiona una pérdida importante del campo visual lateral derecho, lo que me dificulta escribir en el teclado, pero no la lectura ni poder disfrutar del cine.
    La frase de Plinio el Viejo y el recuerdo de su paisano Borges han hecho que vaya retomando la actividad en Internet, y sobre todo el blog.
    Animado por esta ingrata pero aleccionadora experiencia me atrevo a enviársela como regaño por no haber escrito lo de Hitchcock y entusiasmarla con lo de su cine mudo, que era lo más querido por él.
    Para no ponerme solemne recurro a otro argentino (Cortázar) y le envío un comentario algo frívolo y farandulero sobre ese film:
    ¿Sabía usted que la pareja James Stewart / Kim Novak, a la vez que protagoniza “Vértigo”, rodaba una comedia llamada “Me casé con una bruja”? No recuerdo quién era el director.
    Me llama la atención el arte de los actores y la versatilidad del cine, que con loss mismos intérpretes en la misma época nos presenta dos películas tan diametralmente opuestas como esas dos. Aunque pensándolo bien, es en Vértigo donde Novak realmente hechiza a Stewart.
    Volviendo al tema, pongo a su orden lo que publiqué en la primera parte de mis entradas sobre Hitchcock y Truffaut. Están en: http://micolchaderetazos.blogspot.com/2014/02/la-pasion-de-hitchcock-segun-truffaut.html
    Un caluroso abrazo desde Caracas.

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    1. Estimadísimo Franklin, lamento tanto lo que ocurrió con su salud, pero al mismo tiempo me alegro de que pueda seguir disfrutando de la lectura y del cine. Para la escritura, ya encontrará una alternativa, tal vez si alguien teclea bajo su dictado... También me produce sensaciones encontradas la migración de su hijo, imagino que deberá extrañarlo y lamentar la situación que lo llevó a tomar esa decisión, pero también deberá sentir alivio por él.-
      Tengo pendiente un texto sobre "Downhill", que en su momento no comenté porque no la tengo en DVD. Espero poder publicarlo pronto, con el impulso ganado por su regaño afectuoso.-
      Escribí sobre "Me enamoré de una bruja" en mi blog actual, le dejaré el enlace más adelante. La peli es de Richard Quine. Me resulta una comedia encantadora y Stewart y Novak parecen, en efecto, dos actores diferentes a los de "Vertigo", tan relajados y enamorados y con una química buenísima. Por estos días empecé a ver la versión protagonizada por Veronica Lake y Fredric March, pero debo decir que pese a lo mucho que me gusta March, esta peli me está decepcionando...
      Este es el enlace para la película de Quine: https://lachicadelpasarolblanco.blogspot.com.ar/2016/12/bell-book-and-candle-me-enamore-de-una.html
      Le mando un abrazo enorme y espero que me deje un comentario sobre "Me enamoré de una bruja", aunque más no sea corto, para contarme qué le pareció la película. Bet.-

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  6. Mi comentario en mi blog sobre Downhill lo pude hacer gracias a usted, que me dio unos enlaces sobre varias películas mudas de Hitchcock y las descargué en mi laptop. Por cierto que la traducción de "Downhill" más fiel a la película es un tanto gardeliana; ¡"Cuesta abajo"!

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    1. Jaja, si no existe un tango "Cuesta abajo", debería. Precisamente de ese sitio descargué mi versión, pero no la incluí en el blog original porque se trataba sólo de mis DVD. Ahora tengo la oportunidad :D

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  7. Aquí lo tiene: https://www.youtube.com/watch?v=IQFcpuYi8L4

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  8. Buenas noches, mi estimada Bet. Hoy pude ver de nuevo “Me enamoré de una bruja”, que ahora es cuando recuerdo que fue estrenada en Caracas con el título de “Sortilegio del amor", lo que me parece más bonito y más adecuado a la trama, porque Step en realidad nunca supo ni hubiera creído que Gillian era una bruja; y en cambio, las preguntas que se hace son si todo amor es un sortilegio o si éste en particular fue más bien un truco.
    Debo confesar que si no hubiera sido por su artículo nunca me hubiera molestado en volver a ver esta película, cosa lamentable de acuerdo con mi teoría de que las películas siempre se deben ver dos veces, aún a riesgo de sufrir una decepción. De ser así no se pierde gran cosa, pero si resulta grata la experiencia uno se da cuenta de que se hubiera perdido de algo bueno y corrige su primera impresión. Estoy plenamente de acuerdo con usted en que tanto Stewart como Novak se observan más relajaditos y sosegados que en “Vertigo”, y no es para menos. Si la observación se extiende a los otros actores, podemos ampliarla y hacer notar que el gran Jack Lemmon aún no ha bateado su home run (lo máximo de un jugador de beisbol) de “El apartamento” y que Elsa Lancaster se está preparando para su gran papel en “Testigo de cargo”. O sea, que los principales descansan de roles históricos en un film memorable y los secundarios están como subutilizados esperando su próxima gran oportunidad. Si lo vemos así, bien por la película, que fue un laboratorio para estos excelentes actores (excluyendo a Ernie Kovacs, a quien nunca lo vi actuar, sólo mesarse el pelo y el bigote).
    Hasta aquí, estimada Bet, llega mi modesta opinión sobre un film bien hecho pero de inferior categoría. Tengo que admitir que estoy prejuiciado contra el tema, quizá porque los venezolanos padecemos de una sobredosis de esoterismo consecuencia de la intoxicación que el difunto Comandante Eterno nos hizo sufrir con su fidelista adicción a la santería, al vudú y a los otros ritos vernáculos de los que siguen abusando los compinches de Maduro en la mezcla explosiva con corrupción y crimen de la que no quieren salir. ¡Claro que Richard Quine no tiene la culpa de eso, ni los guionistas, y menos aún los actores!. Pero no soy verdaderamente objetivo y desprejuiciado como para que me entusiasme el tema de brujos y brujas en algo tan hermoso como el amor y que el maestro Hitchcock se cuidó muy bien de que su “Vertigo” no tuviera nada que ver con apariciones llegadas “De entre los muertos” (Boileu-Narcejac) y sí con una sucia y terrena intriga criminal.
    Le doy la razón al pobre Step cuando le dice a Gillian que el ambiente del “Zodiac” es más propio de Halloween que de Navidad. ¡Es verdad: ¡Menudo cuento de Navidad!
    Lo que sí me gustó es que Step era el editor de Faulkner, un novelista de cuya obra recién me enamoraba en 1958 y cuya sola mención me devuelve el interés por el arte y la vida.
    En fin, estimada Bet, su crónica me parece excelente, muy generosa y yo diría que inmerecida por parte de la película.

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    1. Qué bueno, estimado Franklin, que mi texto haya servido al menos para que vuelva a acercarse a esta película. Coincido en que hay películas que merecen más de una visita. Me sucede cuando veo una peli y decido escribir algo sobre ella, que comienzo a verla una y otra vez para "sacarle todo el jugo" y entonces termino descubriendo aspectos que en la primera vez no había notado. En otros casos, con la primera vez me alcanza y sobra para decidir que esa película no es para mí. Me sucedió hace poco con "Picnic", también con Kim Novak, y con "Koblic", una peli argentina, que me dejaron en un estado de indignación tal que decidí no volver a verlas nunca más.-
      Qué buen análisis respecto a la forma en la que "Sortilegio de Amor" (llamámosla así, a mí también me gusta más ese título) opera como una suerte de bisagra para los cuatro principales. ¿Puede creer que todavía no vi "Testigo de cargo"? Es imperdonable... En mi facultad de Derecho había un profesor que la daba como material de estudio para la Práctica en Derecho Procesal Penal, pero no tuve la suerte de tenerlo durante mi cursada, así que me perdí la peli...
      Muchas gracias por su mensaje, y vamos con ese interés por el arte y la vida. Ya vendrán tiempos mejores y mientras dura la espera, el arte es un hermoso salvavidas al cual aferrarse.-
      Un beso, Bet.-

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  9. Cuando se decida a ver "Testigo de cargo" (¡donde Billy Wilder le "late en la cueva" al mismísimo mister Hitchcock!) aproveche y vea también "Anatomía de un asesinato" para que descubra que James Stewart no es tan ingenuo como lo pintan. Con decirle que en esta obra maestra absoluta del cine de tribunales el papel del juez lo interpreta un juez de verdad. ¡Imperdible obra de Otto Preminger!

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