martes, 9 de febrero de 2016

The birds (Los pájaros) - 1963


Argumento: Melanie Daniels (“Tippi” Hedren) viaja desde San Francisco hasta Bahía Bodega tras los pasos de Mitch Brenner (Rod Taylor), un joven abogado a quien acaba de conocer. Una vez allí se encuentra con que las aves del pequeño pueblo costero cometen ataques inexplicables y salvajes contra los pobladores.-
Si pusiera un subtítulo a esta entrada, bien podría ser “reconciliándome con Los pájaros”. Sin ser una de mis favoritas (lejos está de ello) debo decir que en esta oportunidad encontré puntos de interés que antes había pasado por alto.-


En este caso, la película sigue una trayectoria inversa a la de Psycho (Psicosis), comentada en la entrada anterior. Allí donde ésta decaía luego de la primera hora, Los pájaros genera más interés a medida que avanza y una vez que superamos el comienzo un poco lento. El primer acto de la película nos ubica en un tono de comedia romántica: luego de un encuentro casual entre Melanie y Mitch en una tienda de pájaros (un verdadero “meet cute” al estilo de las screwball comedy de los años ‘40), ella se embarca en un intrincado plan para dejar un par de tórtolas en la casa de la madre de Mitch (Jessica Tandy) en Bahía Bodega como regalo de cumpleaños para la hermana menor de éste, Cathy (Veronica Cartwright). Todo este segmento, dominado por la presencia superficial y gélida de Melanie no funciona muy bien, todo es demasiado forzado para mi gusto pero afortunadamente mejora en cuanto la protagonista es golpeada por una gaviota que se lanza sobre ella, una pequeña muestra de lo que vendrá a continuación. A partir de allí Melanie sufrirá y presenciará ataques cada vez más virulentos y en ese tránsito redefinirá su personalidad, emergiendo como una mujer más sensata y capaz de amar (en esto recuerda a otros héroes hitchcockianos, especialmente a Roger Thornhill de North by northwest - Intriga internacional, Con la muerte en los talones, cuya dignidad es cada vez más atacada mientras descubre su verdadera valía).-
Otro aspecto interesante, en cuanto a los personajes, es que Mr. Hitchcock recupera su inclinación a utilizar la profesión de los mismos con fines dramáticos. Es este caso, Mitch es un abogado y suele conducirse como tal. Cuando habla con Melanie en las primeras escenas, casi la interroga como a un testigo. Más aún, en la escena posterior a la cena en casa de los Brenner, Melanie está sentada en su auto descapotable y Mitch, de pie junto a ella, se conduce como lo haría un fiscal frente al acusado de un delito. Pero esta escena es también un eco de aquella de la confesión de Frances a Robie en To catch a thief (Para atrapar al ladrón): por primera vez Melanie se muestra vulnerable, su coraza empieza a resquebrajarse. Volviendo a Mitch, no es casual que sea abogado - una profesión identificada con el equilibrio y el orden - en una película protagonizada por el símbolo hitchcockiano de caos por excelencia: los pájaros. A través de una película que parece no significar demasiado, Mr. Hitchcock intenta decirnos que nuestras pequeñas vidas ordenadas y civilizadas (la imagen de las tazas de té rotas, símbolo de urbanidad, se reitera durante los ataques de los pájaros) pueden tambalear en un instante por la amenaza más inesperada y cercana. En efecto, tal como el director explicó a M. Truffaut, lo que le atrajo de la historia es que los ataques provienen de aves “comunes”, no buitres o aves de presa.-


En cuanto a los aspectos visuales de la película, me gustó particularmente la forma en la que Mr. Hitchcock aprovechó el formato de pantalla ancha para brindar una composición del cuadro un poco más compleja. Ello puede verse especialmente en las escenas en las que Melanie se suma a los Brenner para cenar: en estas escenas el director coloca a los actores en varios planos de profundidad, haciendo diferentes acciones o manteniendo diálogos superpuestos. Los pájaros, además, es una obra maestra del montaje y del fuera de campo. La escena en la cual la casa de Mitch es atacada por pájaros que no vemos es magistral y un mérito de sus actores. Y la escena previa a que los niños sean asediados frente a la escuela es un ejemplo de manipulación del tiempo: mientras Melanie espera fumando un cigarrillo y los niños cantan una canción infantil interminable una bandada de cuervos se congrega. La escena en sí misma no es demasiado larga pero la tensión se acumula por la monotonía de la canción y la espera a que algo suceda. Por otro lado, Mr. Hitchcock vuelve a utilizar los planos subjetivos para lograr que el espectador se convierta en dos personajes a la vez, puntualmente en la escena en la que Melanie abofetea a una madre de familia histérica que la acusa de ser la causante del comportamiento agresivo de los pájaros.-


En medio de tanto despliegue con pájaros entrenados, pájaros mecánicos y pájaros insertados en posproducción es fácil perder de vista que las actuaciones en esta película son verdaderamente excelentes. No soy una gran admiradora de “Tippi” Hedren y durante la primera parte de la película me saca de quicio, pero supongo que eso es un mérito de su actuación, Melanie es un poco insoportable. A medida que avanza la película, su personaje mejora y también lo hace su actuación. Rod Taylor me sorprendió agradablemente, nunca me había gustado pero ahora noté lo natural y efectivo que es, sobre todo para las escenas de mayor acción (y bastante apuesto, debo decir). Lo mismo pienso sobre Jessica Tandy, quien maneja con mucha sutileza el papel de madre posesiva y vulnerable, y sobre la joven Veronica Cartwright (a veces la actuación de los niños es exagerada pero ella aquí está bastante bien. Finalmente, está Suzanne Pleshette en el rol de la maestra de escuela eternamente enamorada de Mitch que se sacrifica para salvar a Cathy, quien no aparece demasiado pero deja un par de escenas de mucha intensidad.-
El cameo de Mr. Hitchcock puede verse a poco de empezada la película, se cruza con Melanie en la puerta de la tienda de pájaros.-
Los pájaros fue editada en DVD en Argentina como parte integrante de la “Colección Hitchcock” (otros títulos disponibles, editados en forma individual, son Saboteur – Saboteador – Shadow of a doubt – La sombra de una duda – Rope – La soga – y Vertigo – Vértigo – entre otros). La calidad de la imagen y el sonido es excelente y los subtítulos en español son muy buenos. El DVD viene con un documental sobre la creación de la película.-

2 comentarios:

  1. Tampoco es de las que más me gustan, de la Hedren prefiero la de Marnie, pero sí tiene para mí uno de sus finales más inquietantes (no sé si estaría también en las páginas de su Daphne Du Maurier). Y me encanta que no busque ninguna explicación al fenómeno, solo conjeturas... un arma efectiva para resoluciones y tramas posteriores en discípulos del maestro como El incidente de Shyamalan o La niebla de Darabont (pasando antes por la pluma de King, claro).

    Beso
    Hildy

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    1. Coincido en que Hedren está mejor en "Marnie" (seguramente el personaje daba para más, Melanie Daniels me pareció un poco sosa).-
      No lo mencioné en la entrada, pero el hecho de que no se ofrezca ninguna explicación para los ataques creo que confirma que todo es un gran McGuffin. Lo importante es el cambio en las relaciones humanas que se produce a partir de la crisis. De todos modos, como decía, a pesar de que no gusta demasiado me sorprendió encontrar más profundidad de la que esperaba cuando me senté a verla de nuevo.-
      No he visto las pelis que mencionás, ya te había contado que me aparté de Shyamalan después de "La Aldea" ("El Bosque") y mirá qué conexión: creo que justamente en donde la película se enreda es en la explicación. Viene todo muy bien hasta que el director/guionista, en este caso, se siente en la obligación de explicar las cosas. Hubiera sido tanto mejor si no se molestaba en hacerlo. De "La niebla" paso, que después tengo pesadillas, jaja.-
      Un beso grande, Bet.-

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