sábado, 26 de julio de 2014

Young and innocent (Inocencia y juventud) – 1937


Argumento: Robert Tisdall (Derrick de Marney), es un joven acusado falsamente del homicidio de una actriz famosa. Para limpiar su nombre emprende la búsqueda del verdadero culpable, contando con la ayuda de Érica Bourgoyne (Nova Pilbeam), hija del jefe de policía (Percy Marmont).-

Esta es una de mis películas favoritas de Mr. Hitchcock. Después de Secret agent (Agente secreto) y de Sabotage, Young and innocent (Inocencia y juventud) recupera el ritmo y la vivacidad de Thirty – nine steps (Treinta y nueve escalones). Además es entretenida, está bien construida en cuanto a su estructura y las interpretaciones son excelentes. Finalmente, es la primera película en mucho tiempo que no tiene un trasfondo político, sino que es pura diversión. La trama de Young and innocent es simple: la actriz Cristine Clay (Pamela Carme) fue estrangulada con el cinturón de un impermeable. Robert es señalado como culpable por haber sido visto junto al cuerpo, pero sostiene que su inocencia quedará demostrada cuando encuentre su impermeable con su cinturón, los cuales han sido robados en un parador para camioneros. A través de la intervención de Érica logra averiguar que un vagabundo conocido como “el viejo” Will (Edward Rigby) fue visto en el parador con un impermeable nuevo. Los protagonistas dan con el vagabundo y descubren que el abrigo de Robert carece de cinturón. Siguiendo tras la pista del cinturón, Érica y Will llegan hasta un lujoso hotel para encontrar al hombre que dio el impermeable sin su accesorio al vagabundo. Se trata de Guy (George Curzon), el marido de Cristine, quien es identificado a causa del tic nervioso que padece y que termina por confesar su crimen.-

Bien mirado, el punto central del argumento resulta bastante endeble en el sentido en que aún cuando Robert encontrara el cinturón de su impermeable, todavía quedaría la posibilidad de que hubiera asesinado a Cristine con otro cinturón. Sin embargo, no debemos olvidar que el cinturón es uno de los McGuffins de la película (el otro es “el viejo” Will) y como tal sirve bien al propósito de la trama. Lo central aquí no es, como siempre en la obra de Mr. Hitchcock, aquello que los personajes buscan sino el viaje externo e interno que emprenden en esa búsqueda. Finalmente, el “caso” de la defensa de Robert queda satisfecho con la identificación de Will y fundamentalmente con la confesión de Guy.-

La primera escena de la película es fuerte: el sonido precede a la imagen, poniéndonos en
alerta y metiéndonos de lleno en la acción. Se trata de una pareja que discute acaloradamente a causa de los celos del hombre. La escena está filmada en una única toma y en un plano bastante corto, lo cual aporta gran tensión. Finalmente, cuando la mujer abofetea repetidas veces al hombre, se produce una pausa. El hombre sale en silencio al balcón que da a un mar embravecido y bajo la tormenta se voltea hacia la cámara: padece un severo tic nervioso que le hace parpadear repetidamente. Esta breve escena nos brinda mucha información sobre el motivo del crimen y además deja en el espectador un perdurable recuerdo sobre el culpable, lo cual es imprescindible toda vez que este personaje no volverá a aparecer sino hasta el final de la película.-

La escena siguiente transcurre en la playa, en donde un cuerpo inerte es arrastrado por las olas en una forma similar a la que Mr. Hitchcock utilizará treinta y cinco años después para introducirnos al primer cadáver en Frenzy (Frenesí). Enseguida aparece nuestro hombre equivocado, Robert, quien camina por la parte alta del acantilado – es posible que se dirigiera hacia la casa de la actriz asesinada – cuando ve a la víctima y se acerca en su auxilio. Al reconocerla corre en busca de ayuda en el mismo momento en que dos jóvenes bañistas lo ven. El grito de las mismas es fundido con el de las gaviotas mostradas en primer plano, en un efecto que Mr. Hitchcock ya había ensayado antes (por ejemplo, en la escena en la cual la casera descubre el cuerpo de Annabella Smith en Treinta y nueve escalones). Poco tiempo después se ha reunido un pequeño grupo en torno al cuerpo y un policía interroga a los testigos. El arma del crimen todavía está allí: se trata del cinturón de un impermeable y todo apunta hacia Robert. La escena termina con el protagonista mirando directamente a la cámara, involucrando al espectador. Hasta ahora nadie más que nosotros cree en su inocencia, y dado que no podremos ayudarle, Robert está solo contra el mundo que lo rodea.-

Luego de una serie de titulares periodísticos que difunden la noticia llegamos a una secuencia importantísima que empieza con una lección de economía en el cine. Se trata de una toma que muestra a Robert sentado en una mesa entre dos policías, todos se muestran cansados. Las persianas están bajas, la sala permanece en penumbras y la lámpara que pende sobre los personajes está encendida. El policía más joven se pone de pie, apaga la lámpara y levanta las persianas. Afuera es plena mañana, los gallos cantan y todos aprovechan el receso para desperezarse. En un par de segundos Mr. Hitchcock resume una larga noche de interrogatorios en una forma puramente visual. Continuando con esta cualidad, cuando se introduce a la protagonista femenina, Érica, aprendemos mucho sobre ella a través de sus acciones, brindándose una verdadera presentación del personaje.-

La importancia de esta secuencia, que transcurre entre las dependencias policiales y los Tribunales radica en que aquí se reafirman las bases de este sub género hitcockiano: el del inocente en fuga. El “hombre equivocado” no tiene más remedio que huir de la policía y desenmascarar al villano por su cuenta, ya que nadie lo escucha cuando dice la verdad. Los policías tergiversan sus dichos y, para peor, el abogado designado para su defensa es manifiestamente incompetente. Habiendo comprendido la situación, Robert decide arreglárselas por sus propios medios y se escabulle de los policías que lo escoltan para terminar… dentro de la misma sala en la cual debe ser juzgado. Cuando se descubre su escape, Robert aprovecha la confusión y sale del edificio de Tribunales sin ser identificado.-

La escena siguiente nos lleva nuevamente a un espacio abierto e introduce a una serie de personajes menores de esos tan caros a los seguidores de Mr. Hitchcock: los policías, el campesino que los lleva en su carro para cerdos, el encargado de la gasolinera y su pequeño hijo. Aquí como en muchas de las películas anteriores se comprueba que Mr. Hitchcock reflejaba de manera fiel los paisajes y personajes de su Inglaterra natal, evitando las presentaciones caricaturescas.-

Ya en el segundo acto de la película, luego de que Érica deja a Robert en un molino abandonado, comienza su transformación interna: al encontrarse con unos policías no revela la ubicación del fugitivo. Ello es mostrado desde el punto de vista de Robert, quien espía desde una ventana y por un instante teme que Érica lo delate. En este momento el punto de vista del personaje se rompe brevemente al acercarse a Érica un poco más, para permitir que el espectador vea claramente la acción. En la escena siguiente conocemos a la familia de Érica y sin que merezca mención alguna entendemos que la madre murió y que ella es ahora la cabeza femenina de la casa. Este almuerzo, junto con otro mostrado en una escena posterior, constituye una de las notas destacables de esta película. Cada uno de estos niños tiene su momento y su personalidad definida y resulta creíble que todos formen parte de la misma familia. Fiel a su intención de no mostrar “fotos de gente hablando” Mr. Hitchcock se concentra en las reacciones de Érica mientras sus hermanos
conjeturan sobre el destino del fugitivo. De esta manera, su inclinación a ayudar a Robert contrariando tanto a la autoridad como a su propio padre se desarrolla en una forma natural y progresiva. Dado que ella es la única que conoce la ubicación del escondite y que se ha enterado de que Robert gastó todo su dinero en la gasolinera, Érica debe llevarle alimentos. Y una vez que llega al molino debe entrar, porque al dejar los alimentos afuera podría alertar a los extraños o correr el riego de que Robert no los encuentre. A partir de esta primera transgresión a la autoridad, queda ligada al protagonista en su huida, primero contra su voluntad y luego cada vez más convencida de la inocencia de Robert y también cada vez más enamorada de él.-

Las aventuras de los protagonistas se suceden en la manera de Treinta y nueve escalones, con personajes secundarios que se les oponen y otros que colaboran con ellos en una serie de episodios que incluyen hasta una pelea al estilo western. Entre los personajes antagónicos sin dudas se destaca la tía de Érica (Mary Clare) en una escena que fue eliminada en la versión de Young and innocent que se distribuyó en Estados Unidos bajo el nombre A girl was young. En camino al refugio en donde esperan encontrar a “el viejo” Will, Érica y Robert hacen una parada en casa de la tía de ella. Llegan en medio de la fiesta de cumpleaños de la pequeña prima de Érica y se ven obligados a quedarse
para no desairar a la familia. La tía sospecha enseguida que algo no anda del todo bien y Érica y Robert se enredan en las mentiras que ambos inventan. Finalmente, logran escapar gracias al tío de la joven (Basil Radford), quien organiza un juego de gallito ciego para mantener ocupada a su esposa. Toda esta escena está coreografiada con precisión y combina suspenso y humor con buen equilibrio. El final de la escena es vital para el avance de la acción, ya que allí la tía de Érica llama por teléfono al Coronel Burgoyne para alertarle de que la muchacha se encuentra en compañía de un misterioso joven. A raíz de ello, el Coronel Burgoyne da aviso a la policía del pueblo vecino para que detengan a Érica. En este punto el tono de esta parte media cambia y se vuelve un poco más dramático cuando los jóvenes comprenden las consecuencias de su escape.-

A continuación, Érica y Robert llegan al refugio, el cual se encuentra en las cercanías de las vías del tren. Ello da a Mr. Hitchcock la posibilidad de introducir las miniaturas que tanto le gustaban. En este caso el efecto no está tan bien logrado como en otras películas pero a estas alturas de la filmografía ya aceptamos el juego planteado por el director; y de la película, nos hemos metido demasiado en ella como para no dejarlo pasar. Además, en esta secuencia vemos un nuevo ejemplo de economía: la policía cree que los fugitivos se ocultan en el bosque, y hacia allí dirige su búsqueda. Con un simple truco de luces (¿qué otra cosa sino eso es el cine?) Mr. Hitchcock resume lo que bien hubiera podido ser una escena con extras, decorados, etc. Retomando el hilo, Robert deja a Érica durmiendo en el auto y consigue una cama en el refugio. A la mañana siguiente da con “el viejo” Will (Edward Rigby) e intentando lograr su favor termina por confesar que la policía está tras sus pasos. Esta declaración provoca la delación de los demás ocupantes del refugio y pone a nuestros personajes nuevamente en la ruta. Su camino juntos termina cuando la mina abandonada en la cual se han escondido se desmorona, tragándose al viejo automóvil de Érica y también, por poco, a la joven.-

En el comienzo del tercer acto, todo parece perdido: Érica y Robert han sido separados, la pista del impermeable resultó infructuosa y el padre de la joven se dispone a presentar su renuncia, atento el escándalo en el que se vio involucrada su hija. Ante este cuadro de situación Robert, con ayuda de Will, trepa hasta el dormitorio de Érica para despedirse de ella dado que ha decidido entregarse. Sin embargo, una pequeña pista (una cajita de fósforos con el nombre del “Grand Hotel” encontrada en el bolsillo del impermeable) les da
esperanzas y el trío se pone nuevamente en movimiento. Érica y un Will renovado se instalan en el salón de baile del hotel en busca del hombre con el tic nervioso que el vagabundo podrá identificar como aquel que le dio el impermeable de Robert. Aquí Mr. Hitchcock intenta por primera vez una toma que luego repetirá con mayor precisión (a mi criterio) en Notorius (Encadenados, Tuyo es mi corazón) y más brevemente en Marnie (Marnie la ladrona): el travelling, lateral y hacia adelante en este caso, hecho con una grúa y que va desde el plano general hasta alcanzar el máximo detalle. El mérito de esta toma, que de por sí es absolutamente notable, es aún mayor si tenemos en cuenta que en 1937 las cámaras no tenían foco automático, por lo cual el movimiento debía ser acompañado por la continua corrección del enfoque para sostener una imagen nítida.-

El final de esta grandiosa toma nos coloca frente a frente con el verdadero asesino, Guy, quien es el percusionista en la banda de jazz que se presenta en el Grand Hotel. Aquí Mr. Hitchcock coloca al espectador en el lugar de la cámara, de modo tal que la proximidad que dispara el tic nervioso de Guy es tanto la de la lente como la de nuestra mirada. La presión de sentirse acorralado, aún cuando Will aún no lo ha descubierto, le hace cometer errores en su interpretación, ocasionando la reprimenda del director de la orquesta. Luego, cuando los músicos toman un receso vemos que Guy toma unas píldoras, lo cual es al menos ambiguo: ¿se trata de una medicación para mitigar su tic o de drogas que lo provocan? Ya de regreso a escena, Guy ve que los policías cercan el salón de baile y eso termina por descompensarlo totalmente. En realidad vienen en busca que Érica y de Will, deteniendo de paso también a Robert y por poco dejan escapar al verdadero culpable. Justo a último momento, Guy se desmaya y Érica acude en su ayuda (ya habíamos aprendido al comienzo de la película que ella era experta en primeros auxilios). Al notar su tic nervioso llama a Will y pide que se le retire el maquillaje a Guy (conforme la costumbre de la época, los músicos de la orquesta llevan el rostro pintado de negro). Entonces Will reconoce al hombre que le dio el impermeable y Érica le pregunta a Guy qué hizo con el cinturón. Guy estalla en una risa histérica y confiesa su crimen a viva voz. Robert será absuelto, y la joven pareja es libre de iniciar su romance.-

Visualmente, esta película no abunda en grandes efectos como veíamos en las primeras de Mr. Hitchcock. La fase de la experimentación ha concluido y aquí como en las obras más recientes podemos notar que estamos ante un director maduro (lleva diez años detrás de la cámara) que reserva los trucos para cuando quiere producir un efecto concreto, por ejemplo al superponer la imagen de Will vestido formalmente con la de su apariencia anterior, para indicarnos que Guy lo ha reconocido. Ello no significa que Young and innocent no sea una película agradable de ver. Por el contrario, su riqueza estética está dada no sólo por lo que notamos (como esa superposición o el plano de la grúa) sino también por lo que nos pasa desapercibido en un primer visionado: la rapidez de la edición, la cadencia impuesta por la reiteración de tomas de Érica y Robert dentro del automóvil, la fluidez de ciertos movimientos de cámara…

En lo que respecta a la estructura de la película, y si nos atenemos a la división tradicional en tres actos impuesta por el sistema hollywoodense (introducción con duración de un cuarto de película, desarrollo de dos cuartos y desenlace de un cuarto), podemos decir que Young and innocent es un ejemplo perfecto de este esquema. El tiempo dentro de la película está muy bien distribuido sin que nada falte ni sobre. Los distintos episodios que componen la parte media están enlazados con escenas de Érica y Robert trasladándose en el automóvil produciendo, como decía antes, una cadencia especial en el ritmo de la película. Los dos almuerzos de la familia Burgoyne acentúan, también, el curso de la película, el primero en los comienzos del segundo acto y el último en su finalización.-

Como dije anteriormente, las actuaciones son excelentes. Sin dudas el personaje principal es el de Érica. Es ella quien es joven e inocente, como reza el título de la película. En este rol se luce Nova Pilbeam, quien encabeza el reparto (su nombre es el único que aparece antes del título) y sostiene la película sobre sus hombros con tan sólo dieciocho años de edad. Antes la habíamos visto en el papel de la niña secuestrada de The man who knew too much (El hombre que sabía demasiado) de 1934 y al tiempo de protagonizar Young and innocent ya se había destacado en el teatro. Lamentablemente, no volveremos a disfrutar de su trabajo en la obra de Mr. Hitchcock: su nombre fue considerado en 1940 para protagonizar Rebecca (Rebeca) pero el director lo desestimó por considerarla demasiado joven. Poco tiempo después, Nova Pilbeam enviudó de su primer marido, el director de cine Penrose Tennyson, a quien conoció durante el rodaje de Young and innocent, y ya nunca pudo reflotar su carrera luego de tan mal momento personal. Hacia 1950 se retiró totalmente de la industria del cine. Pilbeam aún vive. Secundándola, tenemos a Derrick de Marney quien compone adecuadamente su rol de galán joven y utiliza muy bien la técnica del understatement, es decir la presentación ligera de acontecimientos trágicos. Aparentemente ambos tuvieron excelente relación durante el rodaje de la película, y eso se trasluce en la química que despliegan en pantalla. En una forma similar a lo ocurrido en Treinta y nueve escalones, los restantes actores completan un tapiz tupido.-

Para ir finalizando, señalo que en esta película Mr. Hitchcock retoma sus cameos, con uno particularmente largo como fotógrafo parado junto a la puerta de los Tribunales de los que Robert se evade, en el comienzo de la película.-

Young and innocent se consigue en DVD en Argentina en una edición bastante económica integrante de una serie presentada como “Colección grandes del cine”, pero atención: la calidad de la imagen no es muy buena (se presenta granulada y, por momentos, sobreexpuesta) y los subtítulos son verdaderamente terribles. Sin dudas quien tradujo los parlamentos pensó que podía hacer una versión libre rozando, en algunos segmentos, el ridículo. Yo en cambio prefiero y no puedo recomendarla lo suficiente, la versión que fue editada en 2008 conjuntamente con otras siete películas, presentadas como “Ocho obras maestras del maestro del suspense”. El box set se completa con The Lodger (El enemigo de las rubias), Sabotage, Rebecca (Rebeca), Lifeboat (Náufragos, Ocho a la deriva), Spellbound (Recuerda, Cuéntame tu vida), Notorious (Tuyo es mi corazón) y The Paradine case (El proceso Paradine, Agonía de amor). La calidad de la imagen es muy buena, tiene subtítulos en español más que correctos y los contenidos especiales son muy interesantes, aunque carecen de subtítulos.-

2 comentarios:

  1. Me ha gustado tanto lo que has contado y me han entrado tantas ganas de verla (¡no la había visto nunca!) que ya tengo en mis manos el dvd para disfrutarla.

    Beso
    Hildy

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    1. ¡Hola Hildy! ¡Qué bueno! espero tu comentario para cuando la hayas visto. Según tengo entendido, esta peli no es tan conocida como Treinta y nueve escalones o La dama desaparece (Alarma en el expreso) debido a que en un determinado momento circularon muchas copias de dominio público en mal estado de conservación, lo cual habría alejado a la audiencia de las salas en las que se la reestrenó... por lo menos eso es lo que se explica en el audiocomentario que acompaña al DVD que tengo, que es muy recomendable.-
      Un beso, Bet.-

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