sábado, 6 de junio de 2015

Rope (La soga) – 1948

Argumento: Brandon y Phillip (John Dall y Farley Granger, respectivamente) asesinan por diversión a David Kentley (Dick Hogan), un antiguo compañero de estudios, esconden su cuerpo dentro de un arcón y luego dan una cena sobre dicho mueble para familiares y amigos de David. Uno de los invitados, Rupert Cadell (James Stewart) sospecha que los jóvenes guardan un secreto y se propone descubrirlo.-

Rope ofrece, desde el punto de vista técnico, dos aspectos de interés dentro de la filmografía de Mr. Hitchcock. Por un lado, se trata de su primera película en Technicolor; y por el otro, consiste en un ejercicio cinematográfico largamente ansiado por el director en función del cual se dispuso a filmar creando la ilusión de un plano continuo, sin cortes de cámara. La trama por su parte está llena de esos detalles que desafiaban la moral del espectador y la censura que tanto gustaban a Mr. Hitchcock.-

Comenzando por el primer aspecto, el director le contó a Monsieur Truffaut que las primeras tomas en filmarse lucían saturadas y debieron ser reiteradas. El resultado final, lejos de este primer intento, es un poco deslucido: la paleta de colores de Rope es pálida y con predomino de colores neutros. Solo en el tercer acto, cuando las cosas comienzan a complicarse para Brandon y Phillip puede verse un uso dramático del color bajo la forma de tonos verdes y rojos que inundan su departamento, provenientes de un cartel luminoso cercano a una ventana (podemos encontrar un efecto parecido pero mucho mejor logrado en Vertigo, en el dormitorio de Judy). Hacia la segunda mitad de la película, cuando empieza a oscurecer, puede verse además un cambio en el decorado: el anochecer en la ciudad está muy bien logrado y prefigura los cambios de iluminación en Rear window (La ventana indiscreta).-

Respecto a la ilusión de continuidad, debo decir que cada vez que veo esta película me decepciona un poco la forma en que Mr. Hitchcock manejó las cosas. Los recursos técnicos de la época no le permitían rodar en forma continua por más de unos diez minutos, eso es entendible, pero llenar el cuadro con la espalda de algún personaje cada vez que se necesita unir una toma con otra, como lo hace, no parece la mejor solución… Sólo en una oportunidad creo detectar que la edición se realizó a partir de un cuadro vacío de personajes (la imagen presenta un pequeño salto que podría deberse a ello) y me resulta mucho más satisfactorio. Por otro lado, durante el segundo acto de la película hay unos cuantos contraplanos, dedicados mayormente a las reacciones de James Stewart, que rompen la ilusión. Del lado positivo, las tomas largas permiten construir una tensión diferente a la que se consigue con un montaje elaborado y dan a los actores más margen para trabajar (no puedo evitar recordar aquí una frase de Orson Welles según la cual las tomas largas diferencian a los niños de los hombres). Además, en algunos momentos el movimiento de una cámara forzada a reposicionarse permanentemente logra una fluidez muy atractiva, como aquel segmento en el cual la cámara sigue a Brandon en su camino a la cocina para esconder la soga utilizada para estrangular a David, o el momento en el que nos alejamos de Rupert y de la Sra. Wilson (Edith Evanson) para encontrarnos con un Phillip invadido por el temor a ser descubierto.-

Dicho todo esto, creo que los puntos fuertes de Rope están en su argumento y en las interpretaciones de los actores. La trama de esta película tiene una textura mucho más rica que la simple historia de suspenso que presenta en su superficie (¿serán Brandon y Phillip descubiertos por Rupert?).-

Por un lado encontramos la discusión filosófica a través de las ideas que expresan los protagonistas. Los cuatro jóvenes en la película (Brandon, Phillip, David y Kenneth – Douglas Dick), fueron discípulos de Rupert en su adolescencia y las ideas del “superhombre” nietzscheano que éste sostiene han calado hondo en los dos primeros, sobre todo en Brandon. Durante la cena Rupert comienza a explayarse sobre el tema y todos los presentes se entusiasman y lo toman con ligereza, excepto el Sr. Kentley (Sir Cedric Hardwicke), padre de David. La efusividad de Brandon termina por ofender al Sr. Kentley y por alertar a Rupert sobre el peso de sus propias ideas. Este segmento me recuerda a la escena de Strangers on a train (Pacto siniestro, Extraños en un tren) en la cual Bruno Anthony conversa con dos señoras acerca de la mejor forma de cometer un homicidio y a la fascinación del Sr. Newton y de Herb por el crimen en Shadow of a doubt (La sombra de una duda). En todos los casos Mr. Hitchcock llama nuestra atención sobre el peligro de tomar el crimen con frivolidad. Aquí suma un factor extra al advertir que la formulación teórica de ideas reñidas con la humanidad y su trasmisión irresponsable tienen potencial para pervertir a quienes las aceptan en forma acrítica. Mr. Hitchcock es muy cauteloso en Rope y no busca, en mi opinión, que nos identifiquemos con los protagonistas, por el contrario quienes inspiran compasión son el padre y la tía de la víctima.-

El otro punto interesante en el guión es la relación homosexual entre Brandon y Phillip. Por supuesto que los personajes nunca se refieren explícitamente a ello (el Código Hayes no lo hubiera permitido) pero es evidente. En el documental que acompaña al DVD el guionista de la película, Arthur Laurents, explica que en un principio se suponía que Rupert Cadell también era homosexual y había sido el primer amante de los jóvenes pero la incorporación de James Stewart al reparto alejó toda inferencia al respecto. La audiencia simplemente no podía asociar la persona pública de Stewart con un personaje homosexual, sin embargo creo que algunos rastros de esta idea lograron sobrevivir el paso del tiempo. El hecho de que Rupert corteje a la Sra. Wilson (su antigua ama de llaves y actual empleada doméstica de los protagonistas), presentada como una mujer poco atractiva y algo mayor que él – ya sabemos que en términos cinematográficos sólo las mujeres jóvenes y bellas son dignas de ser amadas – me hace pensar que tal vez esté buscando un matrimonio “de pantalla”. Volviendo a Brandon y Phillip, la dinámica de su relación es compleja: Phillip reconoce que Brandon le infunde temor y es obvio que la idea del asesinato fue de este último. Phillip parece tener poco que decir en esta relación. Me parece interesante la forma en la que Mr. Hitchcock aborda la escena inmediatamente posterior al homicidio: me es inevitable interpretarla como poscoital y en este sentido encuentro que el director vuelve a asociar la pasión con la muerte, como veíamos en sus dos películas anteriores Notorious (Encadenados, Tuyo es mi corazón) y The Paradine case (El proceso Paradine, Agonía de amor). Además, cuando Brandon enciende una lámpara para comprobar si David está efectivamente muerto, Phillip se altera y le pide que la apague (más tarde, repetirá el gesto cuando Rupert encienda otra lámpara mientras lo confronta sobre el paradero de David). El joven evidentemente no tolera confrontar sus propios pecados pero no puede evitar cometerlos, sumándose así a la nómina de personajes autodestructivos en el repertorio de Mr. Hitchcock.-

En una película tan constreñida en términos espaciales (como también los son Lifeboat – Náufragos, Ocho a la deriva – Rear window y Dial M for murder – La llamada fatal, Con M de muerte) cada personaje se vuelve esencial y requiere del actor adecuado para su representación. Aquí encuentro que todos, sin excepción, están perfectos en sus papeles. Comenzando por los dos jóvenes homicidas, John Dall compone un Brandon irresistible y es fácil entender porqué parece pensar que todos son marionetas bajo su control: es seductor y amenazante; y Farley Granger no está entre mis protagonistas hitchcockianos preferidos, lo encuentro un poco débil, pero en Rope ese defecto juega en su favor para el rol de Phillip. James Stewart aparece aquí en su primera colaboración con Mr. Hitchcock y tiene algunos de los mejores parlamentos de la película en los que hace gala de un temperamento mordaz y oscuro, además de un momento de gran emotividad al final de la película. Los actores secundarios tienen cada uno su momento para lucirse: Joan Chandler en el rol de Janet, ex novia de Brandon y de Kenneth y actual de David; Douglas Dick como Kenneth, con un gran parecido físico a Dick Hogan (David) lo cual es utilizado como un elemento dramático en la acción; Edith Evanson es la empleada que siempre dice lo que piensa y ayuda, sin saberlo, a la resolución de la historia; Cedric Hardwicke (a quien ya habíamos visto como el padre de Lina en Suspicion – Sospecha) resulta conmovedor en su papel del preocupado padre de David, con su esposa enferma en casa (la Sra. Kentley, dicho sea de paso, parece ser la típica madre controladora del universo hitchcockiano); y por último Constance Collier interpreta a la tía de David, una mujer perdida en sus propios devaneos que nunca parece muy al tanto de nada pero que es la primera en mostrar humanidad ante el razonamiento despiadado de Rupert y Brandon, además de emocionarme siempre hacia el final con su sincera preocupación por su sobrino. En relación a ella quisiera hacer un breve paréntesis: se habla bastante de las madres hitchcockianas, yo misma me he referido a ellas incluso en este párrafo, pero creo que a su lado existe otra clase de mujer madura en la obra del director, tales como la tía de David o Lady Horfield en The Paradine case. Los rasgos distintivos de esta categoría serían la tendencia al ridículo y el desprecio del cual son objeto, todo lo cual esconde una gran compasión y humanidad, algo así como la “madre buena” frente a la “madre mala” de, pongamos por caso, Psycho (Psicosis) o Notorious.-

El cameo de Mr. Hitchcock puede verse al final de los títulos de la película, cuando el director cruza la pantalla en compañía de una mujer, y también en el tercer acto: al anochecer a lo lejos se enciende un cartel de neón rojo que reproduce la caricatura del perfil del director.-


Existen al menos dos ediciones nacionales de Rope en DVD. Una de ellas, la más económica y fácil de conseguir, forma parte de una colección llamada “Joyas del cine” y ofrece una calidad bastante buena de imagen y sonido y subtítulos en español bastante bien hechos pero ningún extra. La otra edición integra la serie llamada “Colección Hitchcock” (otros títulos disponibles, editados en forma individual, son Saboteur – Saboteador – Shadow of a doubt – La sombra de una duda – Rear window – La ventana indiscreta – y Vertigo – Vértigo – entre otros). La calidad de imagen y sonido es perfecta, los subtítulos excelentes y, como cada título de la colección, viene con un documental muy interesante dirigido por Laurent Bouzereau, con subtítulos en español (de hecho debo reconocer que esta fue la primera vez que compré una película que ya tenía, sólo para poder ver este documental, cosas que suceden…).-

2 comentarios:

  1. Tienes toda la razón. Por encima de lo técnico, que no deja de ser una arriesgada elección para cómo contar, en LA SOGA te atrapa su oscura, inquietante y asfixiante historia. Y tienes razón es un buen recital de actores. Te diré que siento cariño por el sensible pero inquietante Farley Granger. Las dos películas que protagoniza con el maestro del suspense me gustan pero él me fascina en LOS AMANTES DE LA NOCHE de Nicholas Ray y SENSO de Luchino Visconti. Ando detrás de una película que parte un argumento muy parecido con Orson Welles, Impulso criminal de Richard Fleischer.

    Besos
    Hildy

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    1. Tomo nota, querida Hildy, de las películas con Farley Granger que señalás y también la de Welles (otro de mis favoritos).-
      Estuve pensando un poco más acerca del uso del color en las películas de Hitchcock que transcurren en espacios cerrados: La soga, La llamada fatal y La ventana indiscreta y veo que en todas el director se basa en paletas pálidas (en el caso de La ventana indiscreta hay un poco más de color, pero son notas que a Jeff le llegan desde afuera con el vestuario de Lisa o con ese cielo maravilloso) y creo que esa monotonía ayuda a que, como espectadores, nos sintamos más encerrados todavía y desesperados por salir un poco.-
      Un beso grande, Bet.-

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