jueves, 3 de marzo de 2016

Torn curtain (Cortina rasgada) - 1966

Argumento: El profesor Michael Armstrong (Paul Newman) finge desertar a Alemania oriental para averiguar los secretos de un famoso científico, el profesor Lindt (Ludwig Donath). Su prometida Sarah (Julie Andrews) lo sigue, ignorando sus planes. Cuando todo se desbarata después de que Michael mata a Gromek (Wolfgang Kieling), el hombre encargado de vigilarlo, la pareja debe encontrar la forma de volver a Occidente antes de ser capturada por los agentes de seguridad estatal.-
Aquí nos encontramos con un problema: con Torn curtain ya no se trata de algunas fallas aisladas en la estructura o las actuaciones compensadas por muchos momentos geniales, como podíamos encontrar en las películas que la anteceden en la década de 1960, sino que en este caso casi nada funciona.-
 
 
Comenzando por el guión, sigue una estructura circular en donde los personajes principales terminan donde comenzaron tanto física como emocionalmente. En el comienzo de la película, Mr. Hitchcock retoma la visión desencantada sobre el amor que había expuesto en sus últimas películas: Michael y Sarah están comprometidos para casarse pero ello no implica que él confíe en ella. En este caso la intimidad física no trae aparejada una proximidad emocional y para el final, si bien ambos terminan abrazados bajo las mantas (tal como empezaron) no podemos contar con que Michael haya abandonado su hermetismo. De este modo, toda su experiencia (y nuestro visionado) parece inútil y ese es el mayor problema de Cortina rasgada. En las películas que Mr. Hitchcock filmó con anterioridad, los temas de espionaje siempre funcionaron como un McGuffin detrás del cual se esconden profundos dilemas morales, y los viajes externos del protagonista acompañan transformaciones internas y el descubrimiento de la verdadera identidad. Aquí, Michael no se enfrenta a ningún dilema, simplemente va a Alemania Oriental, mata a un hombre, roba la fórmula secreta y regresa a Occidente sin pensar demasiado en todo ello. Mr. Hitchcock contó a M. Truffaut que había filmado un escena en la cual Michael se encuentra con el hermano mayor de Gromek (interpretado por el mismo actor) después del asesinato y queda perturbado por el parecido entre ambos hombres pero que decidió suprimir ese episodio porque temía que el público tomara partido por Gromek y se volviera en contra del protagonista. Yo creo que, por el contrario, el personaje de Michael sufre por ello porque el montaje final lo deja con una incapacidad de sentir compasión o siquiera reflexionar sobre las consecuencias de la Guerra Fría en la que está envuelto.-
Por otro lado el tercer acto de la película, consagrado a la huida de los protagonistas, languidece con dos episodios extensos y no demasiado interesantes. El primero de ellos es el del autobús lleno de conspiradores que recoge a Michael y Sarah en Leipzig para llevarlos de regreso a Berlín y que es seguido de cerca por un segundo autobús “legal”. Si bien la escena tiene sus atractivos  (la interpretación de muchos de los actores secundarios es uno de ellos), lo cierto es que es demasiado larga y repetitiva. El segundo episodio, todavía peor ejecutado, es el de la Condesa Kuchinska (Lila Kedrova), una mujer polaca que aborda a Michael y Sarah en la calle y en parte los extorsiona y en parte intenta ganar su favor para que éstos la ayuden a emigrar a Estados Unidos. La secuencia entera es totalmente fútil, la Condesa no aporta nada al desarrollo de la historia ni conquista la simpatía del público. Como contrapartida, la escena del ballet que le sigue es una de las mejores de la película: Michael y Sarah son conducidos hasta una representación de ballet para encontrarse con un cómplice que los esconderá en los canastos del vestuario para escapar hacia Suecia. Mientras aguardan el momento oportuno ambos notan que los agentes de seguridad estatal están cercando la sala, entonces Michael (inspirado por la escenografía del ballet) anuncia un falso incendio para escapar en medio del tumulto. Por única vez en la película Michael toma la iniciativa y descubre, como todo héroe hitchcockiano, que la mejor forma de evitar el peligro que acecha en grandes concentraciones de personas es causando un escándalo (los ecos de Treinta y nueve escalones, de ambas versiones de El hombre que sabía demasiado, de Intriga internacional y de Saboteador se reconocen y agradecen). Esta escena es, además, la única en la cual los estados subjetivos de los protagonistas se disocian con éxito de las circunstancias exteriores, todo un sello de Mr. Hitchcock ausente en Cortina rasgada.-
 
 
Frente a estos problemas graves en el argumento y la estructura, Cortina rasgada exhibe otros defectos menores pero, vamos, todo suma. La música es uno de ellos. Debido a desacuerdos respecto a las posibilidades comerciales de la banda sonora, Mr. Hitchcock descartó la partitura de Bernard Herrmann y encomendó la música a John Addison. Por primera vez en muchos años el resultado fue una banda sonora fuera de control, con segmentos musicales sin sentido irrumpiendo en cualquier momento. Otro detalle insatisfactorio es nuevamente - como en Marnie - la poca textura de los decorados, de una artificialidad que queda a mitad de camino: está más cerca de la mala ejecución que de la representación de las emociones y estados mentales de los personajes.-
Finalmente, las actuaciones. Todo el peso de la película reposa sobre los hombros de Paul Newman y excepto por tres escenas (la del asesinato de Gromek, la del “robo” de la fórmula secreta y la del ballet) en las que parece conectarse con el mundo exterior, lo cierto es que durante el resto del tiempo se limita a permanecer tieso y evitar el ojo de la cámara. Los otros integrantes del elenco en general están bastante bien, aunque no lo suficiente como para compensar el tedio que genera Newman. Julie Andrews, recién salida de Mary Poppins y La novicia rebelde, brinda un actuación muy delicada pero presente, está “ahí” durante sus escenas (perdón, sigo pensando en Newman…) y sin dudas lo mejor de la película son los actores secundarios en especial Wolfgang Kieling en el papel de Gromek, Ludwig Donath encarnando al Profesor Lindt y David Opatoshu, quien interpreta a Mr. Jacobi, el líder del grupo de miembros de la organización Pi que ayuda a los protagonistas a llegar a Berlín.-
El cameo de Mr. Hitchcock puede verse en las primeras escenas, cuando los protagonistas están en su hotel en Copenhague el director está sentado frente a los elevadores con un niño pequeño sobre sus piernas.-
Torn curtain fue editada en DVD en Argentina como parte de la “Colección Alfred Hitchcock” con excelente calidad de imagen y sonido y muy buenos subtítulos en español. El material especial incluye un documental sobre la realización de la película y la banda sonora compuesta por Herrmann aunque lamentablemente no fue incorporada a la película completa sino solamente a las escenas que debían contenerla, lo cual disminuye el placer de su visionado.-

2 comentarios:

  1. ¡Mi Bet, qué poquito te gusta Cortina Rasgada! Te diré que la vi de nuevo hace poco... y asiento en muchas cosas de las que dices pero, no me preguntes por qué, me lo pasé estupendamente. Me entretuvo. Y me parece que tiene momentos brillantes (que los nombras) y el que más (además de la escena del teatro)... el terrible asesinato de Gromek.
    También te reconozco que los ojos azules de Paul Newman no me deja a veces ser objetiva. Pese a que reconozco que su personaje y complejidades no están tan bien construidos como otros personajes hitchcockianos..., le sigo en esta aventura...
    En fin... tampoco es de las que más me gusta del maestro del suspense, pero en su análisis, como bien muestras, se puede ver cómo era capaz de rodar y de contar.

    Besoooosssss
    Hildy

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    1. Uy, yo no la soporté, y la escena del asesinato de Gromek... no sé... objetivamente reconozco su valor pero en medio del tedio general no me llegó. Tal vez sea porque me da pena que Gromek abandone la película, como personaje es muy jugoso y el actor lo mejora.-
      Sí coincido en que Paul Newman estaba imperdible en esa época, pero ¿dónde dejó su expresión facial?
      Tal vez en un tiempo pueda volver a mirarla y encontrar más virtudes, hasta ahora siempre la tuve entre los puestos más bajos en mi lista.-
      Un beso enorme, Bet.-

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